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blog por Elisabeth d'Ornano

Fundación eCare Acompaña, por Elisabeth d'Ornano

Los sentidos

los sentidos
10/12/2018

Nuestra parte sensorial es muy importante porque toda la información del mundo nos llega a través de los sentidos donde algunos están más agudizados que otros.

¿Cuál es tu tendencia sensorial y cuál te gustaría fomentar? Los bebés reconocen la voz de su madre y les reconforta su olor beneficiándose de estar piel con piel con ella. Expresan sus necesidades a través del llanto para ser cuidados y agradecen el ser comprendidos cuando aprendemos a leer sus sutilezas para atenderles mejor.

Mira a tu bebé a los ojos para conocerle cada día mejor y que pueda sentirse seguro de que desde pequeño es valioso y una prioridad en la vida de sus padres. Se habla de la importancia del vínculo pero no se entiende muy bien cómo ni porqué puede ser beneficioso.

Se aprende en el colegio a decir “pienso” o “sé” pero no tanto “siento”. Sentir las emociones perdidas dentro de uno mismo ayudará a la madre a sensibilizarse con ese amor que también sugiere el poder aclarar al bebé situaciones que el mundo nos acerca y que nos afectan, que éstas no son culpa suya ni nuestra. Todo ello crea confianza.

 

La fusión sensorial

La sexualidad tiene algo bello pero también está su opuesto. Lo bonito puede afianzar una relación en lo que es cada uno a través de una expresión de amor. Lo feo ha trastocado la mente de mucha gente con una actitud que daña. Cuando se inicia una relación se abre mas el corazón para alcanzar el del otro y disfrutar a nivel sensorial. El concebir como consecuencia del fruto de una relación de amor es un regalo para el bebé que llega.
La ternura es sanadora.

 

Piel con piel

El bebé busca estar piel con piel con su madre desde los primeros momentos, oler y comer de lo que le ofrece su madre.

Comparte a través de los sentidos poder volver a la cercanía de antes de dar a luz.

Escucha sus llantos y descifra lo que le pasa.

El estar piel con piel, tanto con mamá como con papá, aporta calor, el latido del corazón le es familiar, el olor de unos padres le reconfortará.

La voz tenue que conoce le relaja y da seguridad. Los sentidos le hacen feliz.

 

Haptonomía, una intención vital

Esta técnica me llama la atención porque expande los límites del cuerpo para encontrarse con el otro. Crea una conexión con el bebé tanto del padre como la madre a través del tacto en el embarazo. Para ello se sugiere tocar la tripa y que la mano pueda estimular al bebé, que le lleve a alzar su manita para conectar y poder llegar en algún momento a moverse casi como la secuencia de un baile. Esta forma de acompañar puede facilitar además de un contacto estimulante, un posicionamiento correcto del bebé a la hora de nacer.

Creo que los demás sentidos se benefician de poder recibir este aporte de cariño. A través del tacto, la persona acariciada siente una sensación, una emoción, un sentimiento que también siente el que acaricia. La crianza es como una expresión sensual que al niño le gusta, la reciprocidad del gesto y sus consecuencias es de lo que se inspira este proyecto. Desde que el bebé va teniendo cuerpecito es posible conectar a este nivel y luego cuando nazca darle la mano puede perdurar siempre hasta la vejez de los padres.

 

El canto prenatal

Si la madre percibe su útero como un lugar de acogida, puede que quiera cantar lo que quiere transmitir. Aunque los primeros meses el bebé todavía no oiga, el canto irá de la garganta de la madre hasta invadir todo el cuerpo para llegar a tocar la piel del bebé.

Con la vibración de su voz, las melodías aportan harmonía al bebé y puede que las recuerde como un masaje. Una canción escuchada de forma repetida puede ser recordada por el bebé con sosiego cuando haya nacido. Es una actividad que se puede compartir también con otras futuras madres para conseguir una conexión musical hacia el bebé, y también con los hijos de las demás madres que se reúnen en grupo. Si profundizas en la voz puede que quieras usarla en el parto para aliviar y acompañar en el nacimiento. La música saca las emociones y puede ayudar a la madre a prepararse a lo que está por venir.

Antiguamente las abuelas cantaban nanas a los bebés para dormirles y he conocido a madres que siguen cantando. Cantan canciones tiernas y dulces, reflejo del mundo perfecto que tienen que percibir los pequeños.

 

El tacto

El tacto reconforta desde el embarazo a través de acercar la mano a la tripa de la madre para conectar con su bebé. Cuando haya nacido, el masaje le habrá transmitido que te has ocupado de él y compartido tu energía al dárselo.

El bebé esta en contacto con su cuerpo en la tripa, se chupa el dedo y se descubre.

Una vez que nace el estar piel con piel favorecerá al desarrollo del bebé. Según David Chamberlain los niños necesitan ser frotados, acariciados, apretados porque son estímulos que favorecen el desarrollo del cerebro.

También dice que han comprobado que el masaje cuidadoso, como si de un ritual se tratara, hará ganar peso a los niños prematuros y les aportará seguridad. He visto una mujer especializada en dar un masaje muy tierno a un bebé debajo de un grifo con agua calentita, me pareció que mis hijos se hubieran beneficiado mucho de algo así. Mientras crece, darle la mano le aportará el cariño que el niño o la niña necesita para sentirse seguro.

 

El agua

El agua es un elemento que muchos asocian al bienestar. El bebé como todos, es en gran parte agua y vive en el liquido amniótico.

Hay personas que son más defensoras de las técnicas acuáticas, como puede ser Jacques Mayol, un hombre pez, amante de este medio. Él ha sido partícipe de nacimientos en el mar acompañados de delfines, experiencias emocionantes que debieron conectar a la madre y al bebé a su vida en la tierra. El mundo que nos acoge es magnifico en su inmensidad y a veces permite el vivir momentos gloriosos. El parto es uno de ellos.

Mi marido y algún hijo mío necesitan surfear la olas, expresión del océano, para sentirse uno con ello y sentirse vivo.  Ellos son felices, así también viven su momento especial.

Hay personas que sienten que el agua les renueva, se bañan cada día del verano, a lo mejor se sentirían bien con un parto en el agua que les podría ayudar a sobrellevar el dolor.

Hay hospitales que tienen piscinas y facilitan muchos de los deseos de la madre de dar a luz en el agua.

El agua tranquiliza, limpia de muchas maneras, debe ser calentita y puede aliviar.

Frederic Leboyer recomendaba un baño con luz tenue después de que el bebé naciera en silencio para recordarle su ambiente intrauterino.

 

 

 

 

 

 

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