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Fundación eCare Acompaña, por Elisabeth d'Ornano - Como nos gustaría acompañarte en esta web

Hace años tuve un hijo con TDHA que supuso un reto para mi y a raíz de ello monté una Asociación para ayudar a niños con este trastorno.

A través de ella nos dimos cuenta de que podías prevenir el TDHA si el inicio de la vida estaba más cuidado, por lo que decidí montar la Fundación eCare Acompaña.
Desde la Fundación queremos explicar cómo nuestras emociones se transmiten al bebé desde la gestación, con el fin de ayudar y concienciar a las madres para que se sientan capaces de desarrollar una conexión emocional que favorezca al bebé desde el seno materno.

Cuando una persona ha sufrido un trauma o simplemente ha sufrido de una manera constante y reincidente, como es el caso de muchos niños con TDHA que sienten una gran frustración y falta de comprensión por parte de otros niños, es importante hablar del término “resiliencia”, que según Boris Cyrulnik (neuropsiquiatra francés de gran renombre) se define como “el proceso de iniciar un nuevo desarrollo después de un trauma y para lograrlo se tienen que dar una serie de factores: seguridad, recuperación, cultura y relaciones.” A todo esto yo sumaría la importancia de que se produzca acogida y aceptación.

Boris Cyrulnik afirma que “el cerebro del bebé es muy fácil de herir pero también muy fácil de reparar”. Por ello quiero transmitir esperanza a las madres, porque nunca es tarde para prevenir y empezar a cuidar el desarrollo de su hijo.

Mi objetivo es ayudar a las madres en el recorrido de la maternidad haciendo hincapié en la importancia del vínculo, pues según algunos estudios, a gran cantidad de madres les cuesta encontrar esa conexión con sus hijos. Sin embargo, los historiadores nos han enseñado que el amor maternal no es un instinto, es algo que llevas dentro y que puede que debas trabajarlo para poder desarrollarlo. Con niños con TDHA este trabajo puede ser más difícil y cansado, lo que en ocasiones da lugar a la necesidad de apoyarse en otras personas para el cuidado de los hijos (abuelos, niñeras, profesores…).

La prevención es prevenir enfermedades ligadas al desarrollo mental del bebé, fomentando a través del orden un estado de equilibrio en el bebé que perdure a lo largo de la infancia y en la edad adulta. Para ello es crucial ir poniendo límites.

“El bebé va desarrollando los sentidos desde la gestación, y eso le hace sensible a su madre, le conecta a ella fomentando su aprendizaje” (Boris Cyrulnik).

Favorecer un óptimo desarrollo gestacional puede evitar problemas conductuales futuros generados por la dificultad de las personas para vincular. Es decir, un niño que haya tenido carencia afectiva precoz probablemente vaya a tener más dificultades a la hora de desarrollar empatía en un futuro.

Muchas veces cuando estamos sufriendo tenemos dificultad a la hora de dar afecto, pues estamos inmersos en nuestro dolor. El sufrimiento en mayor o menor dosis es algo inevitable y todos lo padecemos, pero puede servirnos para encontrarnos a nosotros mismos y desarrollar una manera de vivir diferente. La llegada de un hijo puede ser un buen momento para intentar empezar ese nuevo desarrollo que nos haga más felices.

Cuando por fin aceptas las dificultades de tu hijo y tu actitud de crispación cambia a comprensión, tu hijo se sentirá más aceptado y relajado y podréis construir un camino de más afecto y menos rechazo.